La Guardia – Nikos Kavadías

Estupenda novela de marineros, heredera de obvios clásicos griegos y valiente en su estructura narrativa, razón principal por la que ha terminado conquistándome. No tiene que ser fácil empezar una nueva editorial con un libro como éste, exigente e intrincado; repleto de conversaciones entre marineros que solo parecen preocuparse por el sexo y el alcohol. Pero qué injusto sería reducir la obra a la sordidez de la superficie sin tener en cuenta el lirismo de su prosa t la complejidad formal con la que se vertebra todo.

La primera parte es la presentación del Pytheas y sus tripulantes. La narración se siente como una vista cenital de la embarcación, en la que vamos descubriendo el pasado y las preocupaciones de cada uno de los marineros, cuyas historias están repletas de alcohol, prostitutas, desventuras en los puertos de medio mundo y familias abandonadas.

Después de una quinta guardia que sabe a clímax y aparecen tenues pistas sobre lo que está por acontecer, arranca la segunda parte -la sexta guardia- y el relato te lleva a un terreno inesperado. Me gustan esos libros que cuando te acomodas y te sientes capaz de intuir por donde irá todo, te empujan a un nuevo abismo y leer vuelve a ser una experiencia intrigante y misteriosa.

La segunda parte es brumosa, críptica y poética. La narración desciende y abandona la transparencia de las conversaciones para renovarse en un onírico monólogo del radiotelegrafista, enfermo de alcohol y recuerdos. Esta sexta guardia es extraña y magnética, el punto álgido de la novela a mi parecer, donde la soledad, la memoria y la culpa -los grandes temas de la obra- protagonizan un relato de gran ambigüedad. Así, pasado y presente, recuerdos y anhelos, realidad y sueño, y también novela y poesía se diluyen en un mar de incertidumbre en el que hasta el propio Pytheas parece zarpar sin rumbo alguno.

Pero en la tercera parte llegamos a puerto y La Guardia se aclimata a un relato convencional de aventuras, pero no por ello de menor valor literario, en el que Kavadías nos demuestra su enorme pulso como escritor en otro género que es casi antagónico a lo mostrado previamente.

Es impresionante el buen hacer que muestra el griego en registros tan diferenciados, su magistral uso de la elipsis y, cómo no, su fuerza poética, ya que ésa es la sensación final que queda en el lector: la de haber leído la novela de un poeta. Mis mejores deseos para la odisea de Jan Arimany, desde el Piteas no podría verse un horizonte más hermoso.

Editado por: Trotalibros Editorial
Traducción: Natividad Gálvez García
Páginas: 256
Fotografía de portada:  Waves in Le Havre. Seine-Maritime department. France. (Jean Gaumy, 1984)

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