Lecturas de Verano (Parte I)

Canto yo y la montaña baila (Irene Solà, Anagrama)

Empiezo esta sección dividida en cuatro partes con una novela que me divirtió muchísimo el arranque del estío, seguramente porque Solà también se divirtió mucho escribiéndola. O al menos así se siente al leer esta magnífica obra. 

Canto yo y la montaña baila es una historia sobre un lugar y todo lo que allí habita. La autora juega con las perspectivas y la subjetividad narrativa para ofrecer un libro de esencia trágica pero en el que también se celebra la vida. Me atrevería a decir que con esa cautivadora particularidad que emana toda la novela, también es una especie de homenaje a los cuentos de hadas y a las leyendas clásicas.

En estas páginas Solà y su hábitat artístico multidisciplinar encuentran espacio para la novela, la poesía y la mitología. No siempre suele ser así, pero en esta ocasión las ganas de experimentar y la osadía de atreverse tienen premio. El arte de fabular hecho libro.

Hay un mundo en otra parte (Gonzalo Maier, Literatura Random House)

Los ocho cuentos comparten una mirada particular y algo excéntrica, divertidas digresiones y acertadas dosis de humor. Mi primer contacto con Maier me ha llevado a decidir que el final de este libro ha marcado un continuará respecto a mi relación con su autor.

Maier me hizo pensar que si lo que nos rodea nos aburre significa que estamos mirando mal. Su mirada irónica, traviesa y en ocasiones cínica juega con la realidad y el lenguaje haciendo de su lectura un placer absoluto.

La digresión es un recurso que suele cautivarme, y en esta ocasión, pese a llevarse a cabo de un modo más juguetón y ácido del habitual, no hay excepción. Lo dicho: me apetece más Maier.

Zorro (Dubravka Ugrešić, Impedimenta)

El zorro es un ser indómito, embustero; un ser que danza entre las deidades y lo terrenal. Un animal bellísimo que no se siente cómodo en ningún lugar. El cánido más felino de todos. Embaucador, astuto y eterno migrante.

Lo mismo podría decir de la maravillosa obra de Dubravka Ugrešić: salvaje, tramposa, bella e inclasificable. Un libro de remembranzas en el que viajamos con Nabokov por el Gran Cañón de Colorado, visitamos el Japón de Tanizaki y recorremos gran parte de Europa huyendo de la sinrazón de la guerra de la mano de Pilniak y su incesante pregunta: ¿cómo se crean los cuentos? 

En la difuminada frontera de la realidad y la ficción Ugrešić narra un lúcido cuento de cuentos. Zorro es un intenso juego laberíntico de metaliteratura que hará delicias de todo lector que se adentre en sus páginas. Zorro no es una de las lecturas del verano, sino uno de los descubrimientos del año.

8 Comments

  1. Consigues transmitir mucho a través de unas cuantas palabras; qué formas tienes, jo. Me llama la atención cada uno de los títulos que incluyes en esta primera entrada. Es verdad que no me sonaba ninguna. Ahora, cuando me encuentren en la biblioteca, los recordaré.

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