Madame de Treymes – Edith Wharton (#LeoAutorasOct)

Con la intención de darle a #leoautorasoct el espacio que merece, he decidido hacer el esfuerzo de reducir el número de palabras que suele ser habitual en mis entradas (creedme, me cuesta horrores) y ampliar el número de éstas. No os puedo prometer nada, pero en octubre mi intención es la de publicar una reseña cada jueves; es decir, cuatro.

Y que mejor comienzo que esta pequeña joya de Edith Wharton, Madame de Treymes, una nouvelle que nos hace pensar en los perfumes anunciados por Cate Blanchett: clásico, elegante y en frasco pequeño.

En esta sutil historia de amor, se nos narra el reencuentro de John Durham, caballero neoyorkino, y Fanny Frisbee, francesa de alta alcurnia recién separada del marqués de Malrive. Pero los obstáculos del amor no siempre residen en su correspondencia, ya que en este caso ambos se aman, pero no por ello su unión será precisamente un camino de rosas.

La primera valla en esta carrera hacia el amor es el convencionalismo de la aristocracia francesa. La familia Malrive, católica, no tolera el divorcio de su hijo, pese a que se intuye que no fue un marido ejemplar.

Y esto nos lleva a la segunda valla, aun más difícil de sortear: la más que probable pérdida del hijo en común, ya que la familia Malrive jamás permitiría que el heredero de su linaje marchase con su madre y su nuevo cónyuge a los EEUU. Fanny Frisbee desea una vida renovada y feliz, pero el amor materno es un vínculo que la ata muy en corto. Quiere un amor que no suponga semejante sacrificio.

Ante esta desesperada situación, John decide recurrir a la aún cuñada de Fanny, Madame de Treymes, con el objetivo de que ella allane el camino que permita el divorcio y la consecuente unión de él y su amada. Pero pese a las buenas intenciones de ambos, sus mundos son tan diferentes, que Dunham estará condenado a decidir entre respetar sus principios y perder a su amada o traicionarse y lograr su amor.

Lo que en un principio parece una novela de personajes, es en realidad un retrato mordaz del choque cultural entre el joven, moderno e ingenuo Estados Unidos y la arcaica, superficial e impostada clase alta europea; representados por el caballero John Dunham y la dama que da título a la obra.

El constante entrar y salir de los estupendos personajes que Wharton dibuja con ironía y profundidad, dotan a la obra de un ligero toque teatral. Así, con una prosa elegante, rica y certera, la primera mujer en ganar el premio Pulitzer desgrana los convencionalismos y la ridícula rigidez de la burguesía francesa y también la vacua modernidad de los EEUU, encarnados en un ingenuamente crédulo caballero norteamericano. El gran logro de Wharton reside en lograr todo esto respetando siempre la complejidad y las inevitables contradicciones del ser humano.

Edith Wharton
Edith Newbold Wharton (1862-1937), american writer, late 1890’s (Photo by Apic/Getty Images)

Sería injusto cerrar la entrada sin mencionar el espacio narrativo que Wharton ofrece para denunciar la sumisión de la mujer. Quizás “espacio narrativo” no sea el mejor concepto ya que en este caso no es algo explícito, sino un tema que se trata entre líneas, haciendo que sea el lector quien llegue a la reflexión… y no al revés.

En el teatro de las falsas apariencias que compone la alta sociedad francesa, el lector observa como la mujer es privada de libertad, y se relega a mera figurante apresada por normas sociales, estúpidos protocolos, injustos juicios de valor y el puritano honor familiar de la época. De manera brillante, Wharton no se limita a mostrarnos estas cadenas en Frisbee, sino que también se intuyen en la vida de la propia Madame de Treymes, la otra mujer, aunque sea de forma más difusa. Así, interpreto que Wharton nos quiere mostrar la prisión de ser mujer ya que a pesar de ser personas muy diferentes y con vidas tan distintas, comparten esa fuente de sufrimiento que es el mero hecho de ser mujer.

Por lo tanto, Madame de Treymes es una lectura recomendadísima, donde se nos presenta un conflicto y su inquietante resolución. Un conflicto amoroso que Wharton con una pluma mordaz eleva a conflicto cultural. Conflicto, en cualquier caso, de calamitosa resolución; ya que la honradez de uno y el artificio del otro están a unos niveles tan diferentes que el entendimiento resulta imposible.

Como imposible será que no caigáis rendidos ante esta pequeña gran tragedia de aires jamesianos. Una obra tan breve como estilosa, la cual (gracias a ello) roza la perfección.

 

Editado porImpedimenta
Traducción y prefacio: Lale González-Cotta
Páginas124

 

4 Comments

  1. Tú y Emma tenéis auténtico peligro promocionando a Edith! xD
    Bueno, qué decirte! si es que libro que reseñas, libro que apunto…He de reconocer que Edith Wharton es mi eterna pendiente desde que tengo uso de razón lectora…. Mis ganas por leerla aumentaron leyendo Solterona de Kate Bolick, porque ella fue una de sus Despertadoras…y ahora vengo aquí y me encuentro con esta tremenda presentación de Madame de Treymes, *agita los pompones*

    Aún sigo sorprendiéndome, con que en aquellos tiempos, donde todo era represión y prohibiciones para nosotras las mujeres, existieran escritoras, como Edith, que hicieran las denuncias a través de sus libros, con el riesgo que podía conllevar…Es cierto que la crítica la camuflaban de manera brillante pero aún con lo velado (y no tan velado), daban un paso adelante….Es algo que me sigue maravillando, y admiro profundamente,sobre todo cuando muchos libros actuales fomentan lo contrario.

    Me llevo a Madame de Treymes a mi wishlist, no sé si comenzaré por este o escogeré La edad de la inocencia o La casa de la alegría, pero espero poder hacer hueco antes de fin de año!
    Como siempre, es un placer pasar por aquí, y estoy muy contenta de ese planning de cuatro reseñas al mes que tienes programado! 😀

    ¡Un besazo!

    Le gusta a 2 personas

    1. ¡Edith se promociona sola de lo buena que es! Jajaja.

      Pues mira, creo que Madame de Treymes es la introducción perfecta para el universo literario de Wharton. Te dura un suspiro, se muestran sus grandes virtudes como escritora y, por lo tanto, te invita a seguir leyéndola. A Edith hay que leerla, así que no dudo del futuro amor que le profesarás.

      Comparto tu admiración por esas mujeres que hacían denuncias tan mordaces y a la vez “encubiertas” sobre su situación. Y todo, sin perjudicar un ápice el talento literario de la obra, ofreciendo historias apasionantes en la superficie y otras más reivindicativas entre líneas. Y sí, es una lástima que hoy exista una literatura que siga siendo obstáculo para muchas de las cosas por las que estáis luchando desde antaño…

      De Wharton tengo por leer La casa de la alegría, si finalmente te animas con ella ya nos contarás qué tal… elijas lo que elijas, si es Wharton seguro que es un acierto. Como acierto será leerte hablando de ella.

      Y como bien sabes, es una alegría verte por aquí, siempre eres bienvenida y enriqueces mucho cada entrada que publico.

      ¡Un besazo!

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  2. Qué joya de reseña nos traes. Después de leerte todavía aprecio más esta historia. Y es que has desentrañado todos los ingredientes de esta novela corta dándonos una clase de la maestría de Wharton. Una novela tan corta y todo lo que le da tiempo a retratar; es genial cómo contrapone América y Europa con estos dos personajes. Lo que más me ha gustado es que retrasase la aparición de Madame de Treymes,aumentando así la curiosidad por este personaje a cada página.
    Eso sí me quedo con ganas de la Edith Wharton de las grandes novelas así que espero ponerle remedio con La edad de la inocencia 🙂

    Un gusto pasar por aquí. Seguiré de cerca tus próximas lecturas ^^

    Le gusta a 1 persona

    1. Joe Emma, no sabes cuanto aprecio tus palabras, más en este caso y viniendo de ti.

      Sin extenderme demasiado, quería compartir algunas de las virtudes que esta pequeña obra esconde, ya que al ser una novela breve, puede que alguien tienda a pensar que también es simple, o sencilla en el mejor de los casos: pero creo que ofrece muchísimas lecturas entre líneas que no deben pasar desapercibidas.

      Madame de Treymes se merece titular la obra, sin duda. Wharton logra con maestría que el lector se interese por ella, ¡qué talento el de Edith!

      Lo bueno de esta novelita es que te deja con ganas de leer más de la autora, por eso creo que es una opción estupenda para conocerla. Madame de Treymes es una carta de presentación fabulosa.

      El placer es mío Emma, aquí siempre serás bienvenida. Lo de seguirnos la pista será algo mutuo. ¡Un beso!

      Me gusta

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