Amores Enanos – Federico Jeanmaire

“Afirmo, sin pelos en la lengua, que los enanos somos la única minoría amaestrada que le queda a este mundo. Las demás han peleado por sus derechos y han logrado cambios sustanciales. Ya no se le dice puto a un puto. Ni siquiera marica o torta porque puede ser ofensivo. Se le dice homosexual o se le dice gay o se le dice lesbiana. No hay más mongólicos, ahora son discapacitados mentales. Ni rengos, ni cojos, ni mancos, sólo discapacitados físicos. Sin embargo, nosotros los enanos, aceptamos sin inconvenientes denominarnos enanos”

Vuelvo al blog con esta pequeña recomendación que espero también sirva para glorificar un poco el humor en la literatura. El humor, ese género -o tono narrativo-, vilipendiado e infravalorado, que solo en ocasiones ha sido tratado con el respeto que se merece; sobre todo cuando la pluma responsable ha sido autora también de grandes dramas.

Es por ello que he decidido retomar el blog para hablar de una de las últimas novelas que he leído, Amores Enanos, finalista del Premio Herralde de Novela, cuyo ganador curiosamente resultó ser No voy a pedirle a nadie que me crea de Juan Pablo Villalobos. Ambas obras tienen en común que han sido definidas en infinidad de ocasiones como hilarantes.

En Amores Enanos, se nos relata en primera persona las desventuras de un enano llamado Milagro, quien después de quedarse sin empleo porque el circo en el que trabajaba queda en bancarrota, se convierte en uno de los strippers más famosos de la zona. Ese golpe de fortuna que viene acompañada de fama y dinero, le hacen tomar una decisión que a la larga le traen calamitosas consecuencias: fundar un barrio exclusivo para enanos.

Sí, estamos ante un disparate mayúsculo (en el mejor de los sentidos), pero no quiero profundizar demasiado en la historia de un libro que dura una tarde. Solo aclarar que detrás de esta extravagante historia se esconde una mordaz sátira sobre nuestras dificultades de convivencia, de comunicación y por consecuencia de lograr la felicidad. Y cuando digo nuestras, me refiero a los seres humanos en su plenitud, sin distinciones de talla.

Muestra de ello es el vuelco narrativo que da la novela una vez se funda el barrio exclusivo. A partir de entonces, Amores Enanos deja de ser un relato repleto de jocosas anécdotas para convertirse en una fábula que esconde contundentes críticas sociales; eso sí, sin dejar de lado su tono humorístico.

Una vez fundado del barrio, los protagonistas ya no tienen la excusa de vivir en un mundo ajeno a sus medidas, pero el hecho de tener que convivir y tener unas normas comunes que respetar (se prohíbe la palabra enano y la entrada de las personas no-bajas, entre otras medidas) será el origen de infinidad de conflictos; ya que como humanos amamos, mentimos, envidiamos, deseamos, repudiamos… complicándonos la existencia de una forma tragicómica.

“Afecto.

Tiene algo de afectuoso, el diminutivo.

No voy a negar semejante obviedad. Sobre todo, lo he escuchado con esa carga de ternura y condescendencia en los pueblos más pequeños y más alejados de los grandes centros urbanos. Pero también tiene mucho de peyorativo. Depende, siempre, del tono de voz en el que lo utilice quien lo utiliza. Incluso, puede suceder que la misma persona use el mismo diminutivo con una determinada intención y, a los pocos segundos, lo use en el sentido exactamente contrario. Resulta extraño que el modo en el que una palabra se dice sea mas importante que su significado. Muy extraño. Muy arbitrario. La Real Academia Española no tendría que permitir semejante oscilación lingüística, da lugar a equívocos. ¿El afecto puede ser una de las formas en que se manifiesta la superioridad de los altos por sobre los mas bajos? ¿O, en definitiva, esta ambigüedad no constituye acaso una muestra patente de la asquerosa manera que tienen los seres humanos más altos para tapar con ternura lo peyorativo?

Tengo mis dudas al respecto. 

Demasiadas.

Dudas que, sospecho, jamás podré resolver”. 

Amores enanos, como buen relato cómico, nos hace reír y nos hace pensar. Es sin duda, un libro estructurado para que una tarde que preveíamos malgastada termine no siéndolo; ofreciendo una lectura que no exige marca-páginas, ya que el cierre del libro vendrá a los pocos segundos de leer las últimas líneas. Sin cortes.

Esto se deberá por varios motivos. El principal y más obvio es la longitud de la novela, la cual no llega a las 200 páginas.

Su tono narrativo de tintes “thrillescos” también ayudan a agilizar la lectura. Desde el principio sabemos que ha pasado algo “gordo” y hasta las últimas líneas no sabremos qué, lo que nos hace devorar la novela en poquísimas horas.

La concisión de los capítulos (2-3 páginas) también son un aliciente para continuar con la lectura, ya que no vemos un momento adecuado para la pausa, y sólo la resolución final logrará detenernos. “Un capítulo más y listo” es el auto-engaño por antonomasia del devorador de libros, y este caso no será una excepción.

Y por supuesto, su humor y la diversión que proporciona también influye en que la lectura dure un suspiro.

Una de las características que me gustaría destacar en ese tono humorístico del relato son las perseverantes digresiones del narrador, que consciente de que la resolución final es el recurso narrativo que nos mantiene leyendo, se pierde en anécdotas y precedentes de lo que realmente importa; haciéndonos disfrutar de la tomadura de pelo que resulta ser toda la verborrea previa. Pero nosotros se lo permitimos todo en pos del divertimiento.

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Cuando dices que un libro es divertido o que te lo has pasado bien leyéndolo, hay un pequeño temor a estar transmitiendo un mensaje equívoco al receptor: si no tienes nada mejor que hacer, pues dale una oportunidad… A mí me gusta valorar los libros de forma independiente y en base a los propósitos que les intuyo. Prefiero los libros más amables en sus intenciones literarias pero que cumplen con sus promesas a otros de pretensiones fallidas de trascendencia o un empeño cargante de pomposidad literaria en cada frase, los cuales buscan sin éxito el olé del lector después de cada punto.

Amores enanos, claramente, se encuentra entre los primeros.

Por lo que no me queda más que cerrar estas líneas recomendando esta pequeña gran novela, la cual disfrazada de inofensiva comedia, se nos desnuda sutilmente como un incómodo relato sobre nuestra irremediable incapacidad para la convivencia y la aversión persistente en nuestros tiempos ante lo minoritario y diferente.

Editado por: Anagrama
Páginas: 184
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6 comentarios en “Amores Enanos – Federico Jeanmaire

  1. ¡Hola!
    Tengo que reconocer que el humor no es mi punto fuerte, la mayoría de las veces no lo entiendo y no me suele hacer gracia. Otra cosa es el humor negro, que sinceramente, aunque me sorprenda y todo, es algo a lo que encuentro su punto.
    En cuanto a esta novela, a pesar de que tiene puntos positivos no me termina de convencer. Me atrae que a pesar de ese tono humorístico, utilice la novela como crítica social.
    No me voy del todo convencida, no por tus palabras sino porque no creo que sea una lectura para mi. De todas formas, tal vez en algún momento me anime a darle una oportunidad. Nunca se sabe.
    Un beso

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    1. Yo con el humor soy bastante peculiar también, sobre todo por mi fascinación por el humor negro; ya que suele ser un retrato muy incómodo de nuestras miserias.

      Amores enanos es un libro que no supone un sacrificio muy grande, a poco que te interese te invito a darle una oportunidad, lo peor que te puede pasar es que sientas haber perdido unas pocas horas de tu vida.

      Un besazo, y mil gracias por pasar.

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  2. Curiosamente la primera frase de la cita con la que abres tu reseña me ha recordado a uno de los relatos de Zoran Malckoč de un libro que he leído muy recientemente en el que, casualmente, se está intentado montar una especie de parque temático con enanos. Poco más, sospecho, tienen que ver tu lectura y la mía a excepción de que, en ocasiones, la mía también me ha parecido hilarante. Soy complicada respecto al sentido del humor, lo reconozco, y más aún en cuanto a libros. Pocos consiguen sacarme la sonrisa y menos aún aquellos que parecen hacer gracia a todo el mundo. Por eso suelo recelar de los que se venden como divertidos. Encuentro más humor, generalmente, cuando lo hallo inesperadamente. Por ejemplo, ahora mismo estoy leyendo ‘Corazón tan blanco’ de Javier Marías y uno de los capítulos me ha resultado francamente divertido, además de toda la chicha nada despreciable que se desprende de la situación que plantea. El libro que nos presentas hoy, a pesar de anunciarse cómico, barrunto que el suyo es un tipo de humor que podría gustarme. Si no, cuando menos, no se trata de un humor vacío y siempre podría quedarme con la parte seria y crítica que lleva implícita.
    Saludos.

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    1. Supongo que te referirás a la escena de la traducción entre los dos presidentes y sus intérpretes. Toda una genialidad. Estás hablando con un fan absoluto de la literatura de Marías, por lo que entiendo tu postura. El humor de Amores enanos podría etiquetarse como absurdo en algunas escenas pero la sensación final es de que la “broma” esconde muchas verdades incómodas y situaciones que pese a su extravagancia, exhibe acertadamente la mezquindad humana.

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  3. Has vueltooo!!!! Bieeeeen!
    Y por lo que veo, por la puerta grande!^^ Bueno, como siempre es un gusto pasar por aquí, no has perdido tu toque para picarme con nuevos descubrimientos!
    A mí el humor en los libros me encanta!! y sobre todo si se utiliza como en este… El argumento ya habla por sí solo, pero como además me fío de tu criterio me lo llevo a la lista de pendientes, que con un poquito de suerte lo encuentro en la Feria del Libro este fin de semana! jijijiji
    BIENVENIDOOOO! (Léase con el tono ‘Miguel Ríos’) xD
    Un besotee!

    PD: se te echaba de menos compañero!

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    1. Si cada retorno mío va a ser recibido con tanta alegría como la que muestras, dan ganas de hacerse de rogar… jajaja.

      Espero que mis próximas ausencias no sean tan duraderas. He tenido unas cuantas semanas un tanto caóticas y he descuidado el blog, intentaré que no se repita.

      En cuanto al libro, recomendación absoluta por mi parte. Veo difícil que falle, y en caso de hacerlo tampoco me voy a sentir excesivamente mal cuando el tiempo que os robo no es desmesurado.

      A ver si a partir de ahora saco tiempo también para pasarme y comentar vuestras entradas. Os he seguido leyendo, por lo que por mi parte no os he echado mucho de menos. Siempre es un placer leeros.

      Un besazo enorme!

      Le gusta a 1 persona

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