La Invención de Hugo Cabret – Brian Selznick (Reseña)

“Quizás todos somos armarios de maravillas”

He de reconocer que tengo cierta debilidad o predilección por la literatura infantil. Puede que ello se deba porque considero de suma importancia la inculcación de la lectura desde que somos muy pequeños y así aprovechar el hambre por conocer que disponemos y que desgraciadamente se nos va muriendo (o nos lo van matando) poco a poco.

Por ello, no le suelo hacer ascos a obras que teóricamente no están destinadas a mi perfil como lector, a pesar de que siempre haya creído que un buen libro infantil es aquel que los adultos también disfrutan.

Ése es el caso de La Invención de Hugo Cabret, libro que se dio a conocer gracias a su adaptación cinematográfica por parte de Scorsese, pero que ya brillaba con luz propia entre los lectores que conocían el maravilloso trabajo realizado por Brian Selznick.

La Invención de Hugo Cabret es una obra ambientada en el París de los años 30 y en la cual se nos narra la historia de un huérfano llamado Hugo; un niño que vive en una estación ferroviaria sin que nadie sepa de su existencia. Su motivación para seguir adelante cada día es la de acabar el proyecto en el que su difunto padre estaba involucrado: la construcción de un autómata. Una construcción que pone a Hugo en más de un aprieto, ya que conseguir las piezas necesarias significa correr riesgos que ponen en peligro su anonimato en la estación.

“¿Te has dado cuenta de que todas las máquinas se han construido por alguna razón? Se construyen para hacerte reír, como este ratón, o para darte la hora, como los relojes, o para maravillarte, como el autómata. Tal vez sea esa la razón de que las máquinas rotas resulten tan tristes: ya no pueden cumplir con el propósito para el que fueron creadas. Quizás sea igual con las personas… Si dejas de tener un propósito en la vida es como… como si te rompieras.”

Así, un día Hugo es descubierto por una niña excéntrica y amante de los libros y un juguetero. Este hecho hará que Hugo viva su mayor aventura y descubra muchos de los secretos que se esconden entre las paredes de esa estación de trenes y la gente que allí habita.

La historia es, sobre todo, una declaración de amor al cine, a la literatura, y en general, al arte de narrar y contar historias. Como buena literatura juvenil, estamos ante una historia entrañable, que atrapa al lector debido al magnetismo de sus protagonistas, a la preciosa y cuidada ambientación y a ese toque de extravagancia que tanto triunfa entre el público más joven.

Me gustaría muchísimo profundizar en la historia que esconde este relato, sobre todo en su tributo al séptimo arte y en el homenaje a uno de los pioneros de la disciplina, Georges Méliès; pero inevitablemente rompería la magia que se esconde entre las hojas de esta novela. Por lo que solamente me dignaré a invitaros a que seáis vosotros los que descubráis las incógnitas que se ocultan en la preciosa y enigmática París del relato.

Otro de los puntos fuertes de este trabajo reside en sus ilustraciones (realizadas por el propio autor), las cuales no son solo preciosas, que también, sino que funcionan como motor de avance de la propia historia. Es decir, los maravillosamente ejecutados dibujos, además de decorar el libro; son parte esencial de la narración. No en vano, ocupan la mitad de las más de 500 páginas que componen esta novela.

Es por ello que para seguir la historia de Selznick, hemos de prestar toda la atención tanto a las palabras como a las imágenes, haciendo tarea imposible la de clasificar la obra. ¿Novela gráfica? ¿Libro ilustrado? ¿Cuento infantil? Da lo mismo, cuando estamos ante un trabajo tan original y fascinante. Que las imágenes y las palabras se fusionen de forma tan orgánica hacen que La Invención de Hugo Cabret sea un trabajo realmente cautivador.

“A las máquinas no les sobran partes, siempre tienen las piezas exactas que necesitan. Así que pensé que si el mundo es un gran mecanismo, yo no podía ser una pieza extra, tenía que estar aquí por alguna razón. Eso significa que TÚ estás AQUÍ por una razón”

Otro hecho a destacar es que, por contradictorio o paradójico que resulte, estemos ante un libro que quizás los que más lo vayan a disfrutar sean los amantes del cine. Bien es cierto que estamos ante un libro juvenil, pero su simpleza en la escritura, su poca complejidad en la elaboración de la narrativa o un desarrollo de los personajes regular; hacen que no estemos ante una obra que se pueda ensalzar de forma excesiva en términos literarios. Sus grandes virtudes van por otros derroteros.

Es su mágica atmósfera, su tributo al cine más clásico, la dulzura que desprenden sus páginas y el poder narrativo de las ilustraciones las que atrapan al lector. El tratamiento tan romántico que hace sobre la magia del cine hace que muchos sientan adoración por este trabajo. Hoy en día, la imagen está completamente tergiversada, pero en el transcurso de la lectura, veremos a los cineastas como los magos que realmente son. Personas que consiguen que las imágenes cobren vida y nos llevan a lugares y épocas imposibles de visitar de cualquier otro modo. Genios que merecen nuestra admiración.

Y Brian Selznick también lo consigue con su libro. El lector vivirá en el París de los años 30, y si es adulto, se sentirá niño de nuevo. Y es que La Invención de Hugo Cabret es uno de esos trabajos en los que cuando cierras la última página sonríes de forma nostálgica mientras deseas una máquina del tiempo para vivir en primera persona aquella época de la que acabas de volver.

Al ser un libro con un enfoque juvenil, han de abstenerse aquellos lectores que no tengan la mente tan abierta como para sumergirse en este tipo de universos. Es un caso similar a lo que ocurre con las películas de Ghibli o Pixar; no todos los adultos las disfrutan, pero no dejan de ser películas estupendas por ello. Una lástima para aquellos que han crecido tanto.

A los demás, mi enhorabuena, pues La Invención de Hugo Cabret es una lectura altamente recomendable. Y si acaba siendo de vuestro agrado, deberéis considerar su versión cinematográfica como otra visita obligatoria.

Puntos positivos:

+ Una lograda ambientación.
+ Ilustraciones preciosas con función narrativa.
+ Tributo impagable al séptimo arte y su magia.

Puntos negativos:

– Más que un punto negativo es una advertencia. Estamos hablando de un libro destinado a todos los públicos. Es injusto exigirle ciertas cosas.

Valoración: Muy buena. 

“Si alguna vez te has preguntado de dónde vienen los sueños que tienes por la noche, mira a tu alrededor y lo sabrás.”

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10 comentarios en “La Invención de Hugo Cabret – Brian Selznick (Reseña)

  1. Ay me encantó el libro y la película. La historia y la manera de narrar del autor me enamoró desde el primer instante. Totalmente de acuerdo con tu advertencia jajajaja soy amante de la literatura juvenil y sobre todo de la de “antes” como este libro.
    Me gusta mucho que trates con tanto cariño esta historia tan dulce y creativa ^_^

    ¡Espero que estés disfrutando de esta semana a tope! ¡un abrazote!

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    1. Creo que la literatura infantil y juvenil es un pilar importantísimo en la educación, y como tal debemos cuidarla.

      Aún así, suelo ser reacio a leer las novelas modernas o sagas dirigidas a la audiencia juvenil. Me gustan las que son de corte clásico, como la aquí presente, o “Donde viven los monstruos” por poner otro ejemplo con también versión cinematográfica.

      Otras sagas como Juegos del Hambre y similares, pues quizás como entretenimiento funcionen, pero no me llaman la más mínima atención. Eso sí, no les voy a quitar el hecho de que consigan que muchos jóvenes reacios a la literatura cojan un libro y se pongan a leer. Olé.

      Los hermanos Grimm, Andersen, Carroll, Stevenson, Verne, Roald Dahl, Wilde, Kipling… esos son los genios que hacen despertar en los niños amor por los libros. Y creo que eso tiene un mérito (y un valor socio-educativo) enorme, que muchos desprecian sistemáticamente porque es infantil.

      Quería ofrecerle un pequeño hueco a un género tan necesario.

      Muchas gracias por pasarte y tus dulces palabras.

      Un abrazo.

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  2. Cuando salió la película supe que era una adaptación así que ahí está, esperando a ser vista hasta que no me haga con el libro. Y creo que me alegraré haber tardado tantos años en leerla porque sé que si me hubiese encontrado de pequeña con un libro de 500 páginas, me iba a dar la pereza máxima (menos mal que he cambiado xD)

    Además, es que con tu reseña, con tus palabras, esas citas y esas ilustraciones… ¿cómo negarse? A mí también me gustan los libros infantiles y los juveniles (los de ahora no tanto >_<) y cuando hay sobrinos pequeñitos pues así es una excusa más (aunque yo no les pueda leer porque están lejos)

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    1. Pues que no te eche para atrás su longitud. La mitad de sus páginas son ilustraciones, preciosas y esenciales, pero dibujos al fin y al cabo.

      Se lee en una tarde si te pones a ello. Y si no tienes reparos en leer literatura de este tipo, es una lectura más que recomendable. Muy bonita y dulce.

      ¡Y la película también, eh! Scorsese atrapa muy bien la esencia del libro y ofrece, mediante otro medio, otro tributo a la magia del cine digno de mención. Una adaptación muy respetuosa con el trabajo de Selznick.

      Por lo que te invito tanto a leer el libro, como a ver la película. Lástima la distancia, porque con la compañía de un pequeñajo sería una ilusión compartida. Estoy seguro de que disfrutaríais todos.

      Un abrazo, y como siempre, gracias por pasar.

      Buenas noches.

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      1. La longitud me daba respeto cuando era pequeña (y tonta) pero al crecer y recuperar el hábito de lectura, acabo libros de más de mil páginas en cinco días :p

        La peli creo que la tengo por aquí. El libro lo buscaré en la biblio (los ilustrados no me gusta leerlos en el e-reader)

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  3. Muchas gracias por descubrirme este libro. Creo que haces una crítica, es decir, una lectura muy honesta. Como bien dices, si es un libro para todos los públicos, no hay que considerar faltas o defectos lo que son, en realidad, virtudes. Por lo leído, es una invitación a leerlo y a tenerlo bien cuidado y es lo que pienso hacer.

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    1. Debido a sus ilustraciones y a su estilo narrativo de corte clásico, considero el libro digno de colección.

      Y como bien dices, hay que ser honestos, que no permisivos, con la literatura para todos los públicos. Una escritura cuidada siempre es posible, y así se debe exigir; pero es entendible que la redacción no sea excesivamente compleja o que los personajes estén ligeramente estereotipados y se busque la excentricidad en algunos para llamar la atención del lector.

      Y si todo eso se hace acertadamente, como es el caso, pues mejor.

      Gracias por pasarte y comentar.

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