Bullet Park – John Cheever (Reseña)

“Wisdom we know is the knowledge of good and evil, not the strength to choose between the two”. – John Cheever

Teniendo un blog literario, he estado comiéndome la cabeza sobre como podía hacerle tributo a la recientemente finalizada y fascinante serie Mad Men sin desmarcarme de la función principal del blog. Es decir, los libros.

En un principio pensé en reseñar el ensayo publicado por Errata Naturae, Mad Men (O la frágil belleza de los sueños en Madison Avenue) pero descarté la opción por dos razones. Una de ellas era no estar a la altura de lo que un ensayo tan concienzudo y maravilloso requiere. Y la otra, la obviedad que termina siendo el hecho de recomendar un libro sobre una serie en pos de homenajear la misma. Eso sí, si hay algún seguidor de la serie, la lectura de este libro es 100% obligatoria.

Finalmente decidí que lo mejor era dar a conocer a uno de los escritores que más influencia ha tenido en la serie, John Cheever, y de paso recomendar una de sus novelas más populares, aunque sean sus relatos los que realmente merezcan toda vuestra atención.

Lo dicho, llegué a John Cheever gracias a mi fanático seguimiento de la serie de ficción estadounidense Mad Men. No he sido un mero espectador, sino que he seguido muchísimas entrevistas de su creador. He leído artículos y reseñas de cada uno de sus capítulos. He comprado revistas solo porque uno de sus actores copaba la portada de la misma. He leído varios ensayos que se han realizado sobre la serie o sus inolvidables personajes. Etc, etc, etc. Y de este modo, llegué hasta la novela que os traigo hoy. ¿Moraleja? Unas maravillas te llevan a otras.

El creador de Mad Men, el talentoso Matthew Weiner, ha reconocido su amor por las novelas y los relatos de Cheever en más de una ocasión. Y es algo que una vez habiéndote sumergido en ambas obras, queda totalmente claro. Que las novelas norteamericanas de la segunda mitad del siglo XX. en general, y los relatos de Cheever en particular, han influenciado notoriamente en la serie es innegable.

Aclarado esto, pongámonos manos a la obra.

En Bullet Park (como en Mad Men), la clase media americana de la segunda mitad del siglo XX queda retratada irónica, audaz y profundamente. Las casas con jardín, las “buenas esposas” y los “hijos felices” son solo la quebradiza fachada de vidas huecas y hombres que caen al vacío, aunque sea de forma introspectiva.

Si bien Cheever destacó en sus relatos, siendo en éstos donde llegaría a su punto álgido literario (por algo es tildado como El Chéjov de los Suburbios), desmerecer sus novelas sería un craso error.

Así, Bullet Park es una novela fabulosa, donde las aparentes vidas perfectas de la clase media-alta norteamericana son desmaquilladas y fotografiadas en su desnudez; con sus temores y sus defectos.

En Bullet Park se nos cuenta la historia de dos hombres. En la primera mitad tenemos la historia de Elliot Nailles (pronunciado “nails” = clavos) y en la segunda se narra la vida del señor Hammer (en español: martillo).

Nailles es un hombre afortunado con una esposa maravillosa y obediente y un hijo supuestamente feliz. Pero Cheever, como gran conocedor de las sombras de la sociedad norteamericana que es, no tarda en desgranar esta familia hasta abrirnos los ojos y enseñarnos a un hombre que necesita pastillas para enfrentarse al día a día, a una mujer frustrada la cual mantiene intacta su fidelidad por cuestiones del azar más que por voluntad propia, y un hijo depresivo que no le encuentra sentido a la vida; siendo esto último lo que finalmente hunda al protagonista.

En la segunda mitad de la novela nos encontramos a Hammer, un hombre bastardo y alcohólico que viaja por el mundo con la intención de encontrar un lugar donde poder empezar de cero, conseguir su tan añorada paz espiritual y dejar atrás todos sus malos hábitos, errores y miedos.

La novela también contiene una tercera parte, el clímax, donde las vidas de Hammer y Nailles se entrecruzan (hecho que el lector se espera desde el principio, teniendo en cuenta el juego de palabras de sus apellidos). Pero cuanto menos sepa el lector sobre ello, mejor, por lo que ignoraré su existencia en la reseña.

Lo más curioso de esta novela es que su división en dos partes está muy marcada, llegando a ser posible que el lector solo disfrute una de ellas. Yo he disfrutado de ambas, pero son tan diferentes que si no fuera por el cruce final de los protagonistas, podrían considerarse obras independientes.

En la primera parte, tenemos al Cheever de siempre, el que se mueve como pez en el agua sacando a la luz las miserias del extrarradio. Con una prosa ácida, inteligente y satírica; Cheever ofrece unos personajes que rozan el estereotipo para describir a la perfección el vacío existencial de la clase media, ocultado bajo piscinas, jardines e inmaculadas familias.

En la segunda parte en cambio, tenemos a un Cheever diferente. La vida de Hammer es narrada en un relato de tono biográfico y la vida de las zonas residenciales es sustituida por unos viajes por el mundo, con toques surrealistas (la búsqueda obsesiva del protagonista por una casa de paredes amarillas, por ejemplo) y situaciones excéntricas que dejarán perplejo al lector. Eso sí, Cheever no olvida sus omnipresentes temas como la depresión, las existencias insustanciales de los personajes o el alcohol como único motor de sus vidas.

Si bien podría decirse que la segunda parte es más profunda, es la primera en donde Cheever se nos muestra más cómodo y ágil, ofreciendo una obra quizás más amena, pero también mejor construida y más cercana a sus imprescindibles relatos.

Aún así, Bullet Park es una novela muy recomendable, donde el sueño americano se desmonta pieza por pieza y nos la muestra como la patraña que realmente es.

La difusa línea entre “el ser” y “parecer” en la que todos nos movemos como integrantes de una sociedad capitalista y consumista la cual hace que el verbo “tener” sea tan importante como las dos anteriores; ha inspirado muchísimas obras de literatura (lean a Yates, Roth, Updike, Baxter…) cine (American Beauty, Leaving Las Vegas, Revolutionary Road…) y series (Mad Men), pero hay que recordar que Cheever es uno de los maestros de todo esto. Su influencia en este tipo de obras es incuestionable, por lo que si la admiración hacia su trabajo no es obligatoria, sí lo es el respeto.

Si bien son sus relatos lo primero que recomendaría a alguien que quiera adentrarse en el mundo de Cheever (El nadador o El marido rural serían buenas introducciones), Bullet Park es una novela fantástica, con una primera parte que se acerca mucho al Cheever de los cuentos y una segunda parte que aunque explore otros terrenos, logra un nivel satisfactorio y no se desmarca de los temas recurrentes que han hecho del norteamericano uno de los autores más interesantes del pasado siglo.

Puntos positivos:

+ Lectura amena pero profunda.
+ Análisis mordaz y visión crítica de la pobreza moral escondida en la cotidianidad de la clase media.
+ Uso eficaz y divertido del azar o las coincidencias.

Puntos negativos:

– La segunda parte, pese a ser diferente y notable, no alcanza el nivel de la primera; donde nos encontramos al Cheever más puro.

Valoración: Muy buena.

“Our country is the best country in the world. We are swimming in prosperity and our President is the best president in the world. We have larger apples and better cotton and faster and more beautiful machines. This makes us the greatest country in the world. Unemployment is a myth. Dissatisfaction is a fable. In preparatory school America is beautiful. It is the gem of the ocean and it is too bad. It is bad because people believe it all. Because they become indifferent. Because they marry and reproduce and vote and they know nothing.” – John Cheever

P.d: Siempre hay una buena excusa para poner algo de Arcade Fire.

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4 comentarios en “Bullet Park – John Cheever (Reseña)

  1. No lo conocía (la serie sí, aunque no la he visto) y creo que, una vez más, va a parar a mi lista de pendientes. Y me “arriesgaré” con la novela de la que nos hablas porque no me gusta conocer a un autor con un libro de relatos.

    Le gusta a 1 persona

    1. Por mi parte te recomiendo todo lo que he ido nombrando durante la reseña, y por supuesto a Cheever también, jajaja.

      Soy muy-muy fan de Mad Men. Es de ritmo lento, pero si te atrapa la amarás. Tiene unos personajes inolvidables (muy humanos y construidos de forma impecable) y posiblemente sea la serie que más cerca está del cine clásico y la literatura de la que hablo en la reseña. Una auténtica maravilla.

      Una vez más, gracias por pasarte y comentar. Un abrazo.

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    1. Lo es.

      Es de fácil lectura, tiene un buen ritmo y se reflejan muy bien “las taras” de esa aparente vida perfecta en los suburbios de la clase media-alta americana.

      Si te gusta, lánzate también a por sus relatos. Para mí, es donde más brilla la literatura de Cheever.

      Muchas gracias por pasarte, ¡nos leemos!

      Me gusta

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